Up ] [ Lecture Handout: Útimas imágenes ] More transcriptions from Últimas imágenes ] Lecture Handout: Nightmares of the Urban 1 ] Lecture Handout: El juguete rabioso ] Bazin on Los olvidados ] Lecture Handout: Informe sobre ciegos ] Lecture Handout: El vampiro de la colonia Roma ]

Nightmares of the Urban  (Joanna Page)

 

Eliseo Subiela: Últimas imágenes del naufragio [Argentina, 1989]

 

Quotations used in the lecture

 

[Q1] ‘tenemos la certidumbre de que la dictadura militar produjo la más grande tragedia de nuestra historia, y la más salvaje [...] no podemos callar ante lo que hemos oído, leído y registrado [...] Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras’

(Ernesto Sábato, Prologue to Nunca más: Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas [1984], 3a ed., Buenos Aires: EUDEBA, 7, 11)

 

[Q2] ‘¿Dónde nos habíamos equivocado?  ¿Dónde había estado la falla?’

(Roberto, Últimas imágenes)

 

[Q3] ‘Había días en los que la pizza no remediaba el vacío’

(Roberto, Últimas imágenes)

 

[Q4] ‘turning away from the epic to the chronicle, a record of a time in which no spectacular events occur but in which the extraordinary nature of the everyday is allowed to surface.  Its films mark a shift from “exteriority” to “interiority”.  In place of the explicitly and predictably political, at the level of labor or agrarian struggles or mass mobilization, we often find an attention to the implicitly political, at the level of banality, fantasy, and desire, and a corresponding shift in aesthetic strategies.’ 

(B. Ruby Rich, 1991. ‘An/Other View of Latin American Cinema’ in Michael T. Martin, ed. 1997.  New Latin American Cinema [2 vols], Detroit, MI: Wayne State University Press, vol.1, 281)

 

[Q5] ‘una cosa es la realidad y otra cosa es la ficción’

(Roberto, Últimas imágenes)

 

[Q6] ‘una representación que me estaba asfixiando’

(Roberto, Últimas imágenes)

 

[Q7] ‘Un asalto a metros de Dios. [...] Va a oírnos, Roberto.  Si existe, voy a estar tan cerca de él, que va a tener que oírnos.’

(José, Últimas imágenes)

 

 

Other transcriptions from the filmscript

 

Roberto: ¿Cuántos de nosotros seríamos los elegidos?  ¿O los elegidos habrían sido apartados?  Ahí sólo estaban los condenados, a días grises, a muertes insignificantes, a velorios de barrio con parientes viejos y aburridos que nos cuentan desde hace tiempo nuestra muerte.  ¿Dónde nos habíamos equivocado?  ¿Dónde había estado la falla?  ¿Cuántos en ese vagón sin embargo seguirían creyendo en la salvación? ... un billete de lotería, un gran robo, un invento genial.  Cualquier cosa, Dios mío, menos esa mansedumbre con la que nos dejábamos llevar al matadero.  [...] Yo clamaba por la aparición de una palabra.  Una sola palabra podría ser el comienzo de esa gran novela que me rescataría de una muerte tan segura, tan correcta.

 

Claudio: Voy dejando ... lugares libres en mi cabeza para ... llenarlos con cosas nuevas.

Roberto: Si seguís tachando palabras un día te vas a quedar mudo.

Claudio: Ese día no necesitaré hablar.

 

Roberto: Comenzaba a saber que no iba a ser fácil sacarme de adentro estos pobres fantasmas que habían aparecido en mi camino. Todavía creía que para eso bastaría con escribirlos, con encerrarlos en una novela.

 

Roberto: La vida es siempre difícil, y cada uno tiene que descubrir la manera de llevarlo adelante.

Claudio: ¿Y qué pasa con los que no ... cómo llevarlo adelante?

 

Claudio: La única técnica de supervivencia que siempre he conocido es la cobardía.  [...] Mamá siempre ... razón.  No había que pensar cosas raras.  No había que pensar.  Había que ser calladito, educadito, pelo corto a la gomina.

 

Roberto: ¿Qué hacía yo ahí?  ¿Cómo habían llegado a mezclarse nuestras vidas?  En todo caso, ahí estaban ellos, conmigo, en la misma película.  Yo sentía que todos éramos eso, los personajes en una película que alguien estaba mirando.  Pero ¿quién estaría mirándonos?  Quizás nadie.  La luz se iba a apagar un día tanto para ellos como para mí, posiblemente sin llegar a saber por qué habíamos estado allí, por qué habíamos dejado que nos maltrataran, por qué habíamos aceptado no ser felices.

 

José: ¿Qué pasó?  ¿Qué hicimos de malo?

 

Estela: Nosotros sobrevivimos porque somos muy duros.  Si alguno se ablanda estamos jodidos.

 

Cristo: Me voy.

Estela: ¿Adónde?

Cristo: No sé.  A estar con la gente.  Estoy muy cansado.  No aguanto más, Estelita.  Tengo que soportar que quienes agarraron la carne de sus semejantes preténdanme perdón.  Y tengo que estar ahí, mirándolos de la misma manera en que te miro a vos.  Y tengo que sentir amor por quienes condenan a sus hermanos a la miseria, al dolor.  No doy más.

 

Roberto: El error, durante todo ese tiempo, fue buscar la gran salvación.  No existe.  No existen las grandes salvaciones.  Algún día lo sabrás.  Quizá, si existe alguna, sólo se trate de pequeñas salvaciones, como vos, o como tu madre.