Up ] Seminar List ] Lecture Handout: Charting Revolution 1 ] [ Lecture Handout: Azuela ] Lecture Handout: Rulfo ] Lecture Handout: Gringo Viejo ] Further extracts from Gringo Viejo ] Mexican History: 1909 - 1969 ]

 

Lecture on Mariano Azuela, Los de abajo 28.11.200 – by Claire Taylor

 

1.       Yo estoy de centinela, oí un ruido entre las yerbas y grité: “¿quién vive?” “Carranzo” me respondió este vale “¿Carranzo...?” No conozco yo a ese gallo.

2.       Porque lo que yo no podré hacerme entrar en la cabeza – observó Anastasio Montañes – es eso de que tengamos que seguir peleando ... ¿Pos no acabamos ya con la Federación?

3.       Reían de su candidez. Porque si uno trae un fusil en las manos y las cartucheras llenas de tiros, seguramente que es para pelear. ¿Contra quién? ¿En favor de quiénes? ¡Eso no le ha importado a nadie!

4.       Fue preciso que los jefes hicieran fuego sobre los fugitivos para restablecer el orden.

5.       ¡Dios los bendiga! ¡Dios los ayude y los lleve por buen camino!... Ahora van ustedes; mañana correremos también nosotros, huyendo de la leva, perseguidos por estos condenados del gobierno, que nos han declarado guerra a muerte a todos los pobres; que nos roban nuestros puercos, nuestras gallinas y hasta el maicito que tenemos para comer; que queman nuestras casas y se llevan nuestras mujeres.

6.       La mueca pavorosa del hambre estaba ya en las caras terrosas de la gente, en la llama luminosa de sus ojos que, cuando se detenían sobre un soldado, quemaban con el fuego de la maldición.

7.       Se distinguen en la carnicería Pancracio y el Manteca, rematando a los heridos.

8.       Pancracio lo lleva a empellones al pretil. Un rodillazo en las caderas y algo como un saco de piedras que cae de veinte metros de altura sobre el atrio de la iglesia.

- ¡Qué bruto eres! exclama la Codorniz – si la malicio, no te digo nada. ¡Tan buenos zapatos que le iba yo a avanzar!

Los hombres, inclinados ahora, se dedican a desnudar a los que traen mejores ropas. Y con los despojos se visten, y bromean, y ríen muy divertidos.

9.       Y los gorrudos regresaban tan alegremente como habían marchado días antes a los combates, saqueando cada pueblo, cada hacienda, cada ranchería y hasta el jacal más miserable que encontraban a su paso.

10.    Llega uno a cualquier parte y no tiene más que escoger la casa que le cuadre y ésa agarra sin pedirle licencia a naiden. Entonces ¿pa quén jue la revolución? ¿Pa los catrines? Si ahora nosotros vamos a ser los meros catrines...

11.    Si no hubiera sido por el choque con don Mónico, el cacique de Moyahua, a estas horas andaría yo con mucha prisa, preparando la yunta para las siembras.

12.    Al champaña que ebulle en burbujas donde se descompone la luz de los candiles, Demetrio Macías prefiere el límpido tequila de Jalisco.

13.    ¿Quiere que le diga la verdad? Pues yo, con que no me falte el trago y con traer una chamaquita que me cuadre, soy el hombre más feliz del mundo

14.    ¿‘Sería verdad lo que la prensa del gobierno y él mismo habían asegurado, que los llamados revolucionarios no eran sino bandidos agrupados ahora con un magnífico pretexto para saciar su sed de oro y sangre?’

15.    Aquéllos cabalgan lo más granado de las caballerizas del Norte y del interior. las guarniciones de sus caballos pesan de pura plata [...]Aquéllos reciben relucientes pesos fuertes

16.    Lo que en tiempos de paz no se hace en toda una vida de trabajar como una mula, hoy se puede hacer en unos cuantos meses de correr la sierra con un fusil a la espalda

17.    Y Luis Cervantes, que compartía ya con la tropa aquel odio solapado, implacable y mortal a las clases, oficiales y todos superiores, sintió que de sus ojos caía hasta la última telaraña y vio claro el resultado final de la lucha

18.    Los federales me cogieron de leva y entré a filas; pero en el combate de anteayer conseguí desertarme, y he venido, caminando a pie, en busca de ustedes

19.    Juraría, la mano puesta sobre un Santo Cristo, que cuando los soldados se echaron los máuseres a la cara, alguien con estentórea voz había clamado a sus espaldas: “¡Sálvese el que pueda!” 

20.    La injuria gravísima habría de dar sus frutos venenosos. Luis Cervantes cambia de chaqueta desde luego, aunque sólo in mente por el instante. Los dolores y las miserias de los desheredados alcanzan a conmoverlo; su causa es la causa sublime de pueblo subyugado que clama justicia

21.    Tonta, Demetrio va a llegar a general, va a ser muy rico… Muchos caballos, muchas alhajas, vestidos muy lujosos, casas elegantes y mucho dinero para gastar… Imagínate lo que serías al lado de él!

22.    Somos elementos de un gran movimiento social que tiene que concluir por el engrandecimiento de nuestra patria. Somos instrumentos del destino para la reivindicación de los sagrados derechos del pueblo. 

23.    Entusiasmo, esperanzas, ideales, alegrías… ¡nada! Luego no le queda más: o se convierte usted en un bandido igual a ellos, o desaparece de la escena, escondiéndose tras las murallas de un egoísmo impenetrable y feroz

24.    ¡Qué hermosa es la Revolución, aun en su misma barbarie!

25.    La revolución es el huracán, y el hombre que se entrega a ella no es ya hombre, es la miserable hoja seca arrebatada por el vendaval

26.    la psicología de nuestra raza, condensada en dos palabras: ¡robar, matar!... ¡Qué chasco, amigo mío, si los que venimos a ofrecer todo nuestro entusiasmo, nuestra misma vida por derribar a un miserable asesino, resultásemos los obreros de un enorme pedestal donde pudieran levantarse cien o doscientos mil monstruos de la misma especie!...

27.    - Yo, en Torreón, mate a una vieja que no quiso venderme un plato de enchiladas. [...]

- Yo mate a un tendajonero en el Parral porque me metió en un cambio dos billetes de Huerta [...]

- Yo, en Chihuahua, maté a un tío porque me los topaba siempre en la mesma  y a la mesma hora, cuando yo iba a almorzar [...]

¡Hum! ... Yo maté.... El tema es inagotable.

28.    La purita verdad es que yo he robao [...]

- ¡um, pa las máquinas de coser que yo me robé [...]

- Yo me robé en Zacatecas unos caballos tan finos [...]

- ¡Bueno! ¡A qué negarlos, pues! Yo también he robado [...]

29.    Había que oír la narración de sus proezas portentosas, donde, a renglón seguido de un acto de sorprendente magnanimidad, venía la hazaña más bestial. Villa es el indomable señor de la sierra, la eterna víctima de todos los gobiernos, que lo persiguen como una fiera: Villa es la reencarnación de la vieja leyenda: el bandido-providencia, que pasa por el mundo con la antorcha luminosa de un ideal: ¡robar a los ricos para hacer ricos a los pobres! Y los pobres le forjan una leyenda que el tiempo se encargará de embellecer para que viva de generación en generación.

30.    Villa derrotado era un dios caído. Y los dioses caídos ni son dioses ni son nada

31.    Con hombres como mi general Natera y mi coronel Macías, nuestra patria se verá llena de Gloria.

Demetrio entendió la intención de aquellas palabras cuando oyó repetidas veces a Natera llamarle ‘mi coronel’.

 

Critics

 

Luis Leal: ‘precursora de lo que hoy consideramos como la auténtica novela hispanoamericana’

Carlos Fuentes: ‘introducen una nota original en la novela hispanoamericana: introducen la ambigüedad. Porque en la dinámica revolucionaria los héroes pueden ser villanos y los villanos pueden ser héroes.