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Carlota, Empress of Mexico 1840 - 1927 |
Class 1: Overview of the text, and discussion of Chapters 1-2 in detail (begin on Chapter 3 if there is time)
Class 2: Chapters 3-5 in detail. Please ensure you have read the entire text before the second class (it is only 25 or so pages).
Lees ese anuncio: una oferta de esa naturaleza no se hace todos los días. Lees y relees el aviso. Parece dirigido a ti, a nadie más. Distraído, dejas que la ceniza del cigarro caiga dentro de la taza de té que has estado bebiendo en este cafetín sucio y barato. Tú releerás. Se solicita historiador joven. Ordenado. Escrupuloso. Conocedor de la lengua francesa. Conocimiento perfecto, coloquial. Capaz de desempeñar labores de secretario. Juventud, conocimiento del francés, preferible si ha vivido en Francia algún tiempo. Tres mil pesos mensuales, comida y recámara cómoda, asoleada, apropiada estudio. Sólo falta tu nombre. Sólo falta que las letras más negras y llamativas del aviso informen: Felipe Montero. Se solicita Felipe Montero, antiguo becario en la Sorbona, historiador cargado de datos inútiles, acostumbrado a exhumar papeles amarillentos, profesor auxiliar en escuelas particulares, novecientos pesos mensuales. Pero si leyeras eso, sospecharías, lo tomarías a broma. Donceles 815. Acuda en persona. No hay teléfono.
Recoges tu portafolio y dejas la propina. Piensas que otro historiador joven, en condiciones semejantes a las tuyas, ya ha leído ese mismo aviso, tomado la delantera, ocupado el puesto. Tratas de olvidar mientras caminas a la esquina. […]
Vivirás ese día, idéntico a los demás, y no volverás a recordarlo sino al día siguiente, cuando te sientes de nuevo en la mesa del cafetín, pidas el desayuno y abras el periódico. Al llegar a la página de anuncios, allí estarán, otra vez, esas letras destacadas: historiador joven. Nadie acudió ayer. Leerás el anuncio. Te detendrás en el último renglón: cuatro mil pesos.
Te sorprenderá imaginar que alguien vive en la calle de Donceles. Siempre has creído que en el viejo centro de la ciudad no vive nadie. Caminas con lentitud, tratando de distinguir el número 815 en este conglomerado de viejos palacios coloniales convertidos en talleres de reparación, relojerías, tiendas de zapatos y expendios de aguas frescas. Las nomenclaturas han sido revisadas, superpuestas, confundidas. El 13 junto al 200, el antiguo azulejo numerado — 47 — encima de la nueva advertencia pintada con tiza: ahora 924. Levantarás la mirada a los segundos pisos: allí nada cambia. Las sinfonolas no perturban, las luces de mercurio no iluminan, las baratijas expuestas no adornan ese segundo rostro de los edificios. […]
1. What is the effect of starting a text with the word Lees (i.e., “You are reading”)?
2. Count the number of times that forms of the verb leer appear in this passage.
3. What is the effect of this repetition, and in particular the phrase “Lees y relees”?
4. Why does the narrator say of the advertisement, “Parece dirigido a ti, a nadie más” (line 2)? What is the effect of this at the level of the reader of the novella?
5. What do we learn about the protagonist Felipe Montero from this passage?
6. What do you make of the use of the future tense in the penultimate paragraph? What does it suggest to you?
7. What does the change in the numbering of the buildings in the final paragraph suggest?
A. Metafiction (writing about writing, reading about reading, text within a text, etc.)
B. Time (how we experience it, the speedup and/or homogeneity of time in the modern city)
C. History (repressed into the past, but returning to disrupt present; jumble of time-periods in Latin America; colonial history)
D. Writing (Felipe as historiador; breakdown of distinction between history/story – historia)
E. Languages (duality of: French/Spanish)
i)
La puerta cede al empuje levísimo, de tus dedos,
y antes de entrar miras por última vez sobre tu hombro, frunces el ceño
porque la larga fila detenida de camiones y autos gruñe, pita, suelta el humo
insano de su prisa. Tratas, inútilmente, de retener una sola imagen de ese
mundo exterior indiferenciado.
Cierras el zaguán detrás de ti e
intentas penetrar la oscuridad de ese callejón techado — patio, porque
puedes oler el musgo, la humedad de las plantas, las raíces podridas, el
perfume adormecedor y espeso —. Buscas la caja de fósforos en la bolsa de
tu saco pero esa voz aguda y cascada te advierte desde lejos:
— No . . . no es necesario. Le
ruego. Camine trece pasos hacia el frente […] (25)
ii)
El olor de la humedad, de las plantas podridas, te
envolverá mientras marcas tus pasos, primero sobre las baldosas de piedra,
enseguida sobre esa madera crujiente, fofa por la humedad y el encierro. […]
Tocas esa puerta que huele a pino viejo y húmedo; buscas una manija; terminas
por empujar y sentir, ahora, un tapete bajo tus pies. Un tapete delgado, mal
extendido, que te hará tropezar y darte cuenta de la nueva luz, grisácea y
filtrada, que ilumina ciertos contornos. […]
Empujas esa puerta — ya no
esperas que alguna se cierre propiamente; ya sabes que todas son puertas de
golpe — y las luces dispersas se trenzan en tus pestañas, como si
atravesaras una tenue red de seda. Sólo tienes ojos para esos muros de
reflejos desiguales, donde parpadean docenas de luces. (25)
iii)
—
Felipe Montero. Leí su anuncio.
— Sí, ya sé. […]
— Leí su anuncio . . .
— Claro. Lo leyó. ¿Se siente
calificado? — Avez vous fait des études?
— A
Paris, madame.
— Ah, oui, ça me fait plaisir,
toujours, toujours, d’entendre . . . oui . . . vous savez . . . on était
tellement habitué . . . et après . . . (26)
iv)
— Se
trata de los papeles de mi marido, el general Llorente. Deben ser ordenados
antes de que muera. Deben ser publicados. Lo he decidido hace poco.
— Y el propio general, ¿no se
encuentra capacitado para . . .?
— Murió hace sesenta años,
señor. Son sus memorias inconclusas. Deben ser completadas. Antes de que yo
muera.
— Pero . . .
— Yo le informaré de todo. Usted
aprenderá a redactar en el estilo de mi esposo. Le bastará ordenar y leer
los papeles para sentirse fascinado por esa prosa, por esa transparencia, esa,
esa . . . […] Saga. Saga. ¿Dónde está? Ici,
Saga . . . […]
— ¿El conejo?
— Sí, volverá.
Levantarás los ojos, que habías
mantenido bajos, y ella ya habrá cerrado los labios, pero esa palabra —
volverá — vuelves a escucharla como si la anciana la estuviese pronunciando
en ese momento. […]
—Entonces se quedará usted. Su
cuarto está arriba. Allí sí entra la luz. (27)
v)
La muchacha mantiene los ojos cerrados, las manos
cruzadas sobre un muslo: no te mira. Abre los ojos poco a poco, como si
temiera los fulgores de la recámara. Al fin, podrás ver esos ojos de mar que
fluyen, se hacen espuma, vuelven a la calma verde, vuelven a inflamarse como
una ola: tú los ves y te repites que no es cierto, que son unos hermosos ojos
verdes idénticos a todos los hermosos ojos verdes que has conocido o podrás
conocer. Sin embargo, no te engañas: esos ojos fluyen, se transforman, como
si te ofrecieran un paisaje que sólo tú puedes adivinar y desear.
— Sí. Voy a vivir con ustedes. (28)
A. Light and dark
B. Senses (and sensory deprivation)
C. Eyes and gazes
D. Doors
E. Mixed languages
F. Incomplete dialogue
G. Verb forms and tenses
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Carlos Fuentes |
Felipe Montero, reading in a café, comes across a newspaper advertisement asking for a young qualified historian with knowledge of French. The job sound like it is made for him, but he assumes someone else will have answered the ad already. The next day, he sees the ad again, this time offering an increased sum of money. He makes his way through the choked city centre, along old colonial streets where all the numbers have been changed. He knocks at the door of the house, and enters, leaving the traffic behind him, and plunged into total darkness. A voice guides him up the stairs in the dark. He comes across the very old lady (Consuelo) lying in bed, who tells him his job will be to complete her ex-husband’s memoirs (General Llorente). One of the conditions of the job is that he must reside in the house. He hesitates, upon which Consuelo calls her niece, Aura, a young woman whose beauty encapsulates Felipe. While staring into Aura’s eyes, he accepts the job.
Felipe follows Aura to the room he has been assigned. It is light and airy, even at dusk, compared with the dank darkness below. After a short rest, he descends for dinner, but finds that he cannot keep the door of his room open to light the way. He overhears the sound of screeching cats. She seats him at a table, illuminated by candlelight, and informs him that señora Consuelo is feeling weak, and will not be dining with them. They eat kidneys in onion sauce, and drink a heavy wine. Felipe tries not to stare at Aura, but every time he takes his gaze away from her, he finds he cannot remember her features. He remembers that he will need his documents from the place where he was staying, but Aura convinces him that the servant can fetch them — Felipe gives her the key, touching her hand sensually. Aura leaves hurriedly, and Felipe goes to see Consuelo, who does not appear to see him enter, and is kneeling in prayer in front of a wall filled with devotional objects. When she finishes, she asks him to open a trunk and take out some papers. This is the first instalment of the General’s memoirs.
i) Consultas el reloj, después de fumar dos cigarrillos recostado en la cama. De pie, te pones el saco y te pasas el peine por el cabello. Empujas la puerta y tratas de recordar el camino que recorriste al subir. Quisieras dejar la puerta abierta, para que la luz del quinqué te guíe: es imposible, porque los resortes la cierran. Podrías entretenerte columpiando esa puerta. Podrías tomar el quinqué y descender con él. Renuncias porque ya sabes que esta casa siempre se encuentra a oscuras. Te obligarás a conocerla y reconocerla por el tacto. Avanzas con cautela, como un ciego, con los brazos extendidos, rozando la pared […] (29)
ii)
Ella mantiene, como siempre, la mirada baja
y tú, al buscar el paquete de cigarrillos en la bolsa del saco, encuentras
ese llavín, recuerdas, le dices a Aura:
— ¡Ah! Olvidé que un cajón de
mi mesa está cerrado con llave. Allí tengo mis documentos.
Y ella murmurará:
— Entonces . . . ¿quiere usted
salir?
Lo dice como un reproche. Tú te
sientes confundido y alargas la mano con el llavín colgado de un dedo, se lo
ofreces. […] Pero ella se aparta del contacto de tus manos, mantiene las
suyas sobre el regazo, al fin levanta la mirada y tú vuelves a dudar de tus
sentidos, atribuyes al vino el aturdimiento, el mareo que te producen esos
ojos verdes, limpios, brillantes, y te pones de pie, detrás de Aura,
acariciando el respaldo de madera de la silla gótica, sin atreverte a tocar
los hombros desnudos de la muchacha, la cabeza que se mantiene inmóvil. Haces
un esfuerzo para contenerte, distraes tu atención escuchando el batir
imperceptible de otra puerta, a tus espaldas, que debe conducir a la cocina,
descompones los dos elementos plásticos del comedor: el círculo de luz
compacta que arroja el candelabro y que ilumina la mesa y en extremo del muro
labrado, el círculo mayo, de sombra, que rodea al primero. Tienes, al fin,
el valor de acercarte a ella, tomar su mano, abrirla y colocar el llavero, la
prenda, sobre esa palma lisa.
La verás apretar el puño, buscar
tu mirada, murmurar:
— Gracias . . . —, levantarse,
abandonar de prisa el comedor.
Tú tomas el lugar de Aura, estiras
las piernas, […] invadido por un placer que jamás has conocido, que sabías
parte de ti, pero que sólo ahora experimentas plenamente, liberándolo,
arrojándolo fuera porque sabes que esta vez encontrará respuesta . . . Y la
señora Consuelo te espera […] (31)
1. Which senses govern extract (i)?
2. Why does Aura’s gaze confuse Felipe in extract (ii)?
3. How do you interpret the door imagery in these extracts?
4. Examine the motif of substitution in extract (ii), things substituting for people, people substituting for other people.